Desde
siempre la novela policíaca ha gozado del favor popular. Ya desde sus lejanos
orígenes en las páginas de la prensa decimonónica o en los folletines impresos
en papel barato, logró ser una vía de escape y ocio para un creciente número de
lectores. Lo cierto es que desde Poe y su genial invención de Auguste Dupin, considerado
el primer detective de la historia de la literatura, hasta la novela enigma
inglesa, en la que Agatha Christie, Conan Doyle o Chesterton dejaron profunda
huella, la novela policíaca fue adaptándose a la sociedad del momento y
transformándose con esta, para seguir por encima de modas y costumbres
atrayendo a un cada vez mayor número de adeptos. Luego llegaría la novela
negra, un giro que Dashiell Hammett, Raymond Chandler y otros escritores
norteamericanos le dan a lo policíaco al final del primer tercio del siglo XX,
y que viene a demostrar que este subgénero literario ha ido mutando a lo largo
de los años hasta el momento presente, aunque manteniendo algunas señas de
identidad irrenunciables como un protagonista carismático, un misterio por
resolver y un trasfondo social que siempre influye en el devenir de la trama.
Sin embargo, este subgénero ha arrastrado una fama de menor, y eso que algunos
de los autores y autoras hasta aquí mencionados desdicen esa asentada opinión a
la vez que otros siguen prestigiando el género como Benjamín Black, Henning
Mankel, Petros Markaris, Patricia Highsmith, entre otros muchos. Quizás esa
poca valoración de las historias policíacas haya sido más evidente en nuestro
país que en Europa o Norteamérica, donde solo hasta bien entrado el siglo
pasado algunos escritores y escritoras de renombre sintieron la tentación de
navegar por el género, y nos referimos en este caso a Emilia Pardo Bazán con su detective
Selva o Wenceslao Fernández Flórez con
el excéntrico inspector Ring.
Luego
vendrían García Pavón, Vázquez Montalbán, Tomás Salvador, Francisco González
Ledesma, Alicia Jiménez Bartlett, Lorenzo Silva y tantos otros. Lo cierto es
que hoy la eclosión de lo policíaco en el universo literario es evidente y
pocos autores se resisten a aventurarse por sus claves y entresijos.
En la provincia de Cádiz, sobre
todo en la capital, este subgénero
también ha ido desde hace unos años incorporando autores que van acaparando la atención de los lectores, como
es el caso de Benito Olmo con su saga gaditana protagonizada por el detective
Bianquetti o el malogrado Rasero Balón con su genial Benito Bran, quizás los
más representativos entre un numeroso elenco. ¿Pero y en Jerez?
Aunque
pueda sorprender existen tres sagas literarias escritas por autores de esta
ciudad y que teniendo a Jerez como escenario, desde hace unos años vienen
captando un número nada despreciable de seguidores.
La primera, cronológicamente,
surge de una manera inesperada cuando el profesor José López Romero y el
bibliotecario municipal Ramón Clavijo Provencio, con una larga bibliografía a
sus espaldas en el campo de la investigación histórica, deciden colaborar pero
esta vez en el campo de la ficción, para hurgar en un hecho histórico que aún
levanta gran interés en la ciudad como es la primera Campaña de Excavaciones
en
Asta Regia en busca de Tartessos, por
parte del arqueólogo Manuel Esteve Guerrero en 1942. Fue entonces cuando
decidieron que su novela, aparte del componente histórico debería seguir las
pautas del género policíaco, y en 2013 se publicaba
‘Asta Regia’, en la que el protagonista
principal es el arqueólogo mencionado aunque en el libro aparece otro
personaje, el inspector Castilla, que adquiere especial relevancia. El éxito de
esta novela que tiene desde su aparición tres ediciones y numerosas
reimpresiones, hizo que los autores decidieran continuar, ya en forma de saga,
con una serie de novelas protagonizadas por dicho inspector
y que
seguirían
las mismas pautas de la primera: un hecho luctuoso y violento en el Jerez de la
posguerra dará pie a una investigación policíaca que trascurre paralela a unos
hechos históricos no solo relevantes a nivel local, sino nacional. Y a partir
de ahí la serie “Inspector Castilla” (Primero publicada por el sello Canto y
Cuento y luego por Luna Nueva Libros), la integran ya cinco libros (‘La ciudad
que no sueña’, ‘Operación estraperlo’, ‘Juego de marionetas’ y ‘¡Vigilad a
Fleming!’ ), el último publicado en abril de 2025, y sigue acumulando lectores
y críticas favorables en medios tan reputados como la revista nacional
especializada en el género ‘Solo Novela Negra’ (Barcelona) o
en catálogos como el
del Grupo de Investigación Bibliográfica de
AMESDE (Madrid) sobre Narrativa sobre la Guerra Civil y el franquismo.
Cuando en 2014 se falla el V
Premio de abogados de Novela 2014, auspiciado por el Consejo General de la
Abogacía, la Mutualidad de la Abogacía y la editorial Martínez Roca, tampoco
entonces el autor de la novela galardonada, el abogado jerezano Juan Pedro
Cosano Alarcón, tenía claro que su novela fuera a ser el principio de una saga
literaria. Cosano por entonces ya había publicado otra novela, en este caso
histórica, que tuvo cierta repercusión, ‘Hispania’, pero qué duda cabe que el
premio mencionado a su libro ‘El abogado de pobres’ de tintes histórico
policíaco judicial, le dio a la mencionada novela una proyección mediática
enorme.
La
buena respuesta del público lector y de la crítica sobre las andanzas del
abogado Pedro de Alemán y Camacho en el Jerez dieciochesco (la trama se sitúa
en 1752), y la imagen de la ciudad captada de manera brillante fruto de un
arduo trabajo de documentación, hasta el punto de que se convierte en otro
protagonista de la novela, sin duda influirían en la decisión de Cosano en
seguir con las andanzas de su afortunado personaje. Lo cierto es que dos nuevas
novelas se editaron en los siguientes años: ‘Llamé al cielo y no me oyó’ (2015)
y ‘Las monedas de los 24’ (2017) todas publicadas por el sello del Grupo
Planeta ‘Ediciones Martínez Roca’. Sobre la continuidad de las aventuras de
este abogado y , hasta cierto punto, detective en el siglo XVIII jerezano, no
se tienen noticias pero de lo que no tenemos dudas es de que serían muy bien
recibidas.

En
octubre de 2021 un nuevo escritor se incorporaba a la hasta ese momento corta
relación de autores locales que transitan por la novela policíaca en sus
múltiples variantes, era Antonio Rojo Corrales que bajo el sello del editor
José Mateos, y dentro su colección “La novela jerezana”, publica ‘Un Rocio
sangriento’. Esta novela no tiene el fuerte componente histórico de las
anteriores series mencionadas de López/Clavijo y Cosano, pues la acción se
desarrolla en el Jerez contemporáneo, pero inaugura una saga que tiene la particularidad
de situar la resolución de un hecho violento en momentos temporales tan
singulares de la ciudad como los que corresponde a su ciclo festivo. En esa
primera novela Rojo da a conocer a los principales protagonistas de su serie
que seguirán en entregas posteriores; el inspector Santi Álvarez y la jueza Isa
Montesinos. Si en esta primera novela la
trama se articulaba en torno a la romería del Rocio, las siguientes (ya bajo el
sello de la editorial de La Luna Nueva Libros) siguen la misma pauta: una serie
de sangrientos sucesos alteran la vida ciudadana en plena efervescencia festiva
(‘Zambomba’ 2022 y ‘Aires de Feria’ 2025), por lo que el equipo del inspector
Santi Álvarez debe intervenir antes de que estos grandes eventos se vean
seriamente salpicados y se desate el pánico colectivo.
Tres
series policíacas de autores de aquí, y que reflejan Jerez desde distintas
perspectivas convirtiendo la ciudad en una protagonista más: el vital Jerez
dieciochesco de Pedro Alemán, la oscura ciudad de la posguerra del inspector
Castilla o ese Jerez contemporáneo festivo y singular en el que el policía Santi
Álvarez debe intervenir.
Sin
duda tres buenas sagas policíacas que desde Jerez enriquecen también este exitoso subgénero literario.