Julio Cortázar

"Un libro empieza y termina mucho antes y mucho después de su primera y de su última página" (Julio Cortázar)
"Mientras se puede dar no se puede morir" (Marceline Desbordes-Valmore)

sábado, 25 de julio de 2015

RESEÑAS DE VERANO 2

Tiempo y mundo
Stefan Zweig. Juventud, 2004.
En el epílogo a este libro su primer editor, Richard Friedenthal, explica la intención de Zweig de recoger en varios volúmenes sus pequeños textos en prosa fruto de sus narraciones de viajes, conferencias y crítica literaria. Este titulado Tiempo y mundo es la segunda entrega (la primera se titula “Encuentros”) y recoge estos textos de 1904 a 1940. Dividido en tres apartados (“Hombres y destinos” que se ocupa de la crítica literaria; “Tierras y paisajes”, de los viajes; y “Tiempo y mundo” en el que agrupa reflexiones sociales y políticas), la brevedad de los textos y el estilo siempre ameno de Zweig, hacen que se lea con agrado y fluidez, sin menoscabo de la profundidad de los pensamientos e ideas de uno de los grandes escritores del siglo XX. Leer a Zweig no solo es un placer, sino un enfrentamiento con la historia más reciente de Europa, de la que ni él ni nosotros debemos estar muy orgullosos. J.L.R.

Persecución
Alessandro Piperno. Lumen, 2013.

Leo Pontecorvo lo tenía todo: éxito profesional como pediatra y profesor de la facultad de medicina; una excelente familia, con su mujer Rachel, y sus dos hijos varones, Filippo y Samuel; y pese a su madurez, seguía siendo un hombre atractivo que despertaba la admiración de sus alumnas. Pero (y siempre hay un “pero”), la inconsciencia o el jueguecito peligroso van a volver su vida del revés: el cruce de cartitas con la novia de su hijo pequeño, Camilla (14 años), un tanto subidas de tono. A la acusación de depravado, aireada por todos los medios de comunicación, se le añade que el personaje ya estaba bajo sospecha por la mala contabilidad de la clínica donde trabaja. Novela de descenso a los infiernos, en la que destacan personajes como el abogado Herrera del Monte, la propia esposa, el análisis de la vida conyugal y sobre todo la voz del narrador: irónica, burlona, pero también compasiva. J.L.R. 

viernes, 17 de julio de 2015

RESEÑAS DE VERANO 1

Defensa personal
Juan Bonilla. Renacimiento, 2009.

¿Cómo es posible que no se lea poesía en estos tiempos que, precisamente por lo inhóspitos, tan necesaria se hace? Y más teniendo en cuenta que en el mercado nos podemos encontrar con colecciones asequibles, entre ellas, la que hace ya unos años ha ido publicando la editorial Renacimiento, con un diseño tan atractivo como su precio. Una magnífica colección de poesía que acerca a los lectores antologías de los mejores poetas actuales. La que aquí reseñamos es la que se dedica al jerezano Juan Bonilla, más conocido por su obra en prosa, que por sus poemas, como suele ser habitual cuando tantos premios se han obtenido con novelas y relatos. Pues bien, la obra poética de Bonilla bien merece que se le preste atención, porque en ella descubrimos el tratamiento los temas universales con ironía (quizá una de sus constantes más significativas), pero sobre todo con una ternura y una angustia que sorprenden y emocionan al lector. J.L.R.

viernes, 19 de junio de 2015

MAGISTRI

Hace ya un tiempo en esta misma página comentaba la huella imborrable que los buenos maestros y profesores habían dejado en el escritor D. Pennac y que este recordaba en su libro Mal de escuela. Desde hace ya varios años muchos de estos buenos docentes aprovechan la posibilidad de jubilarse y abandonan nuestras aulas, testigos de tanto esfuerzo, dedicación, saber y cariño que los buenos alumnos saben agradecer, una pérdida de recursos humanos de prestigio que no nos podemos permitir, pero en la educación de este país, de nuestra comunidad está visto que lejos de mejorar las condiciones de trabajo, el profesor solo piensa en huir de una labor que nunca, y en estos últimos tiempos menos, ha sido reconocida. En este curso en nuestro I.E.S. P. L. Coloma se jubilan compañeros a los que considero grandes amigos,  porque con ellos he compartido no solo el trabajo, sino inquietudes, aficiones y con algunos de ellos muchos libros: Mariela, Toñi, Sebastián, el páter Julián (toda una institución en el Coloma), Justo que ha compartido los sinsabores de la Dirección del Coloma, pues ha sido el Vicedirector durante los seis años que llevamos en estos menesteres y ha proyectado sobre el cargo la misma dedicación, la misma vocación docente que en su faceta de profesor. Y cuando uno echa la vista atrás, se da cuenta de todo el bagaje personal que ha ido acumulando bajo la influencia de grandes docentes, en los que uno modestamente ha querido reflejarse, y un excelente ejemplo es mi amigo Juan José Cienfuegos, con el que tengo la deuda impagable de su amistad leal desde aquellos maravillosos años en el I.E.S. Asta Regia, y de tener el privilegio de haber compartido con él los 24 años que llevamos en el Coloma, casi toda la vida profesional. Él me ha transmitido su afición por las nuevas tecnologías, con la misma pasión con que hemos querido a Erasmo de Rotterdam, a los grandes clásicos grecolatinos, su especialidad, o a sus queridos gallegos, Cunqueiro y Torrente Ballester, o la novela inglesa de humor, de la que hablábamos hace solo unos días. Se van los compañeros, notamos su ausencia, pero se van los amigos y el corazón del Coloma se queda un poco más vacío. Vale, magister. José López Romero.



sábado, 6 de junio de 2015

LA PERINOLA

Peonza pequeña que baila cuando se hace girar rápidamente con dos dedos un manguillo que tiene en la parte superior. El cuerpo de este juguete es a veces un prisma de cuatro caras marcadas con letras y sirve entonces para jugar a interés”; así define el DRAE este vocablo. Pero no nos interesa por su significado, sino porque con este término tituló don Francisco de Quevedo “la que es sin duda la más eficaz, divertida, original y maligna de cuantas sátiras literarias se han escrito en español. Así lo sintieron sus coetáneos, y así lo prueba la abundancia de manuscritos que la reproducen” (Jesús M. Morata, editor de la sátira). En efecto; hasta medio centenar de manuscritos se cuentan de esta “Perinola” que, según Jauralde Pou (que la incluyó en su edición de las “Obras festivas”. Editorial Castalia), cierra el número de obras satíricas compuestas por don Francisco, entre las que podemos destacar “El Chitón de las Tarabillas” o la feroz “Execración contra judíos” o, más cercanas a la “Perinola” por el tema que tratan, “La Culta Latiniparla” o el “Libro de todas las cosas”. El motivo o blanco de la sátira quevediana fue la publicación de la miscelánea titulada “Para todos” del dramaturgo Juan Pérez de Montalbán, al que el célebre poeta madrileño ya le tenía cierta ojeriza no solo porque su padre, librero de profesión (“sastre de libros y encolador y zapatero de volúmenes” lo llama Quevedo), había tenido ciertos problemas con las obras de don Francisco, sino también porque Montalbán hijo era discípulo confeso de Lope de Vega, motivos a los que hay que añadir la figura del predicador fray Diego Niseno, tan estrecho amigo de la familia Montalbán como enemigo de Quevedo, al que le negó la aprobación en 1629 de su obra “Juguetes de la niñez”. Y si la dedicatoria de la “Perinola” ya nos pone en situación (“Al doctor Juan Pérez de Montabanco, graduado no se sabe dónde, en qué, ni se sabe ni él lo sabe”), los inicios no son menos hirientes: “una dueña… con una voz sin huesos y unas palabras mamadas a tabletazos de las encías, dijo: “Si es para todos, será la muerte”. Sin embargo, detrás de la crítica a un género, el de las misceláneas u oficinas, tan de moda en la época desde el siglo XVI, esconde Quevedo “el menosprecio por un estamento de oficiales al que no se considera digno de acceder al ejercicio de las letras” (Pedro Ruiz Pérez). Un concepto elitista de la literatura propio de un escritor como Quevedo, tan orgulloso de la clase social a la que pertenecía. Sin embargo y como suele suceder en estos casos, la “Perinola” tuvo el efecto contrario al pretendido por don Francisco, lejos de convertir el “Para todos” de Pérez de Montalbán en un fracaso, el libelo no hizo más que acrecentar la curiosidad de los lectores de aquella primera mitad del siglo XVII y fue todo un éxito editorial, reimpreso y traducido numerosas veces. ¡Cuántas veces habrá pasado lo mismo! José López Romero.


sábado, 30 de mayo de 2015

INTELECTUALES

Pintura de Xulio Formoso
Acabo de leer el discurso que pronunció Juan Goytisolo en el acto, solemne, de entrega del Premio Cervantes de 2014, celebrado el pasado 23 de abril en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Naturalmente, casi todos los medios de comunicación se han deshecho en halagos ante un discurso al que han calificado de “indignado” y “reivindicativo”. Y a continuación he leído la crítica que Fernando Aramburu publicó al día siguiente, en la que daba toda clase de razones por las que no le había gustado el discurso de Goytisolo. Entre estas, destaco la falta de coherencia del autor de “Señas de identidad” al defender el compromiso del escritor, cuando él lleva casi toda la vida al margen de una sociedad con la que ahora dice sentirse comprometido desde su dorado retiro en Marrakech, ciudad de un país que no se caracteriza precisamente por defender los derechos humanos y del que salen muchas de las pateras que naufragan en nuestras costas. Así, Aramburu comenta que “es más fácil y menos peligroso indignarse en España y, sobre todo, contra España”, porque lo dicho por Goytisolo en Alcalá difícilmente se le permitiría en Marruecos, y él lo sabe. La pose del intelectual acomodado y de “vientre sentado” (expresión de Cernuda que Goytisolo cita en su discurso), que se indigna o que critica al sistema que precisamente le rinde honores o le ha llenado barriga y bolsillos es, por desgracia, muy común. Más de uno o una han venido por Jerez, han preguntado por el tipo de público que va a acudir a su improvisada pero bien pagada charla y ha soltado las dos socorridas gracietas contra Aznar y ya tiene a buena parte de ese público embotado, entregado y dispuesto a tragarse lo que le eche el intelectual de turno, por mucha bazofia que sea, porque a veces no tiene la honradez de prepararse ni dos folios, pero que cobra con la misma religiosidad que bebe y come, lo que no deja de ser su pequeña contribución a la corrupción de nuestro país ¿o eso no es corrupción?. José López Romero.