Julio Cortázar

"Un libro empieza y termina mucho antes y mucho después de su primera y de su última página" (Julio Cortázar)
"Mientras se puede dar no se puede morir" (Marceline Desbordes-Valmore)

viernes, 27 de marzo de 2026

EL RUFIÁN DICHOSO

Calificada por Francisco Ruiz Ramón como “comedia de santos”, Cervantes escribió ‘El rufián dichoso’ y la publicó en 1615 incluida en el volumen titulado ‘Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados’. En tres actos, a la manera instaurada por Lope, don Miguel escenifica la vida de Cristóbal de Lugo, un truhan, un pícaro insatisfecho dentro del mundo del hampa, plagado de rufianes, que campa con total libertad por las calles de Sevilla, pues la sombra protectora del inquisidor Tello de Sandoval lo libra de ser apresado por la justicia. La primera jornada o acto se cierra con una partida de cartas: si pierde, se hará bandolero; pero gana, y es entonces cuando vive la experiencia interior de su conversión. La segunda jornada se localiza en México y Cristóbal de Lugo se ha transformado en fray Cristóbal de la Cruz, famoso en toda la ciudad por su vida penitente y ejemplar. Y de nuevo Cervantes se reserva una última escena para cerrar este segundo acto: fray Cristóbal lucha para salvar el alma de doña Ana de Treviño, quien no cree en la misericordia de Dios. Fray Cristóbal ofrece todas sus buenas obras a cambio de los pecados de doña Ana, y al tiempo que esta muere en gracia de Dios, fray Cristóbal “queda cubierto por la lepra, signo visible de que el cielo ha aceptado su oferta”. La tercera jornada es una lucha del santo contra las fuerzas del mal. La lepra va desapareciendo de su cuerpo para, finalmente, “recibir el homenaje del máximo representante de la autoridad civil”. Si en clave política actual escribiera don Miguel esta comedia, el título se trocaría en ‘El dichoso rufián’, y el santo en un fantoche más propio del esperpento. José López Romero.  

 

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