Aunque hay cientos de novelas mejores o, al menos, más
entretenidas, Aire de Dylan, de
Vila-Matas, no deja de tener sus aspectos de interés, en concreto y para lo que
aquí nos interesa ese “Archivo General del Fracaso” que está formando el
protagonista, Vilnius Lancastre. Aprovechando una estancia en Los Ángeles, a
Vilnius se le ocurre, para ir engrosando el cuanto menos curioso archivo, poner
un anuncio en la prensa local (Los
Ángeles Times) con el ofrecimiento de entrevistar a los cineastas de
Hollywood que quisieran confesar las películas o fragmentos de ellas que
desearían suprimir. Y ya se relamía el ingenuo Vilnius con las confesiones de
Francis Ford Coppola, quien seguramente solo salvaría las dos primeras partes
de El padrino, o con las de Martin
Scorsese renegando de todas sus películas, a excepción de No Direction Home, excepción en la que hay que observar el interés
de Vilnius por salvaguardar la imagen de Bob Dylan por su parecido con el
famoso cantante. Y así pasaría por sus entrevistas-confesiones lo más granado
del cine americano abjurando de todo. Sin embargo, la decepción es mayúscula
cuando nadie responde al anuncio. Y es curioso que en muchas entrevistas a
personajes famosos estas mismas preguntas aparezcan con frecuencia: ¿qué
suprimiría usted de su labor profesional? ¿de qué está usted más arrepentido de
haber hecho? Preguntas que recuerdo se les suele hacer a actores y actrices que
tienen un “oscuro” pasado en el llamado “cine de caspa” nacional; y sin
embargo, pocas veces o casi nunca se las he visto formular a escritores, será
porque, como los directores de cine de Hollywood, no se arrepienten de nada de
lo escrito o, seguramente, no quieran confesar sus páginas u obras más infames.
Y si famoso fue el caso de Juan Ramón Jiménez persiguiendo obsesivamente los
ejemplares de Ninfeas y Almas de violeta, sus dos primeros
libros juveniles, no conocemos otro caso igual. ¿Y sus mejores obras? De ellas
ya se encargan sus propios autores de publicitarlas. José López Romero.
