Julio Cortázar

"Un libro empieza y termina mucho antes y mucho después de su primera y de su última página" (Julio Cortázar)
"Mientras se puede dar no se puede morir" (Marceline Desbordes-Valmore)

miércoles, 6 de octubre de 2010

VERANO

-“¡¡¿Usted otra vez?!!” – me recibe el cura tridentino que me cosió a penitencias el verano pasado. “¿Otra vez viene, contrito y confeso, a arrepentirse por haber leído un best-seller?”. –“¿Cómo me ha reconocido?” –le respondo sorprendido. – “Porque lleva usted la marca de Stieg Larsson en la cara”. “Pues sí. A eso vengo, a confesar que he caído de nuevo este verano y me he leído el segundo tomo de la trilogía ‘Millennium’, de cuyo título ni quiero ni puedo acordarme. Pero a diferencia del primero, éste me ha parecido realmente malo, un verdadero bodrio, con una trama que no se la creen ni los suecos, penosamente hilvanada y no hablemos de otros aspectos. Es decir, un disparate narrativo. –“Pero usted a qué viene aquí? ¿a confesarse o a acusar?” Y supongo que no habrá dedicado todo el verano a leerse el bodrio que usted dice. A ver si con las otras lecturas podemos hacer algo por su alma” –me dijo el cura poco convencido de la propuesta. “Pues mire usted –le respondí más animado, pensando que con las otras lecturas al menos podría moverle a compasión, aliviar mi pena y, sobre todo, esperar que no se ensañara con el castigo- ‘Dos crímenes’ de Jorge Ibargüengoitia es de lo mejor que he leído; un autor al que cada vez se acerca más público y que de seguro a ninguno defrauda; ya leí el pasado verano ‘Las muertas’ y me parece un escritor magnífico. Como magnífica es la biografía de Stefan Zweig de Oliver Matuschek (‘Las tres vidas de Stefan Zweig’), que complementa perfectamente la que escribió el propio Zweig (‘El mundo de ayer’); un autor, Zweig, de mesilla de noche. Dos novelas de Andrea Camilleri para hacer más soportable el calorcito de este verano, que no ha sido poco; en la línea siempre refrescante y divertida de las peripecias del inspector Montalbano. He revisado escritores como Buero Vallejo (‘Las trampas del azar’) y Juan Benet (‘El aire de un crimen’); y me ha sorprendido el escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez y su ‘Nuestro GG en La Habana’, hasta el punto de que ya tengo preparada su ‘Trilogía sucia de La Habana’. Alguna cosilla más he leído, pero no vienen al caso. El cura se acarició la barbilla con el índice y el pulgar y sentenció: - “Ya que se pone usted así, por este año se va a ir de rositas; pero como el año que viene venga con el tercer tomo de ‘Millennium’ yo ya no podría salvarlo: ¡al infierno!”. José López Romero.

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