Julio Cortázar

"Un libro empieza y termina mucho antes y mucho después de su primera y de su última página" (Julio Cortázar)
"Mientras se puede dar no se puede morir" (Marceline Desbordes-Valmore)

viernes, 6 de octubre de 2017

EL INFIERNO DE RULO

En el ‘Sueño del Infierno’ o, por otro nombre, ‘las zahúrdas de Plutón’, el gran Quevedo nos presenta a un poeta que no hace más que maldecir al que inventó las consonantes (la rima consonante), “Pues porque en un soneto dije que una señora era absoluta, / y siendo más honesta que Lucrecia, / por dar fin al cuarteto la hice puta”. No suelo prestarles atención a las canciones actuales, que siempre tengo de fondo mientras conduzco. La mayoría, si no todas, adolecen de una ramplonería y una vacuidad artística que algunas hasta estremecen y levantan el vello. Pero el otro día y por pura casualidad, sin premeditación ni alevosía (lo juro), me puse a escuchar la canción “Noviembre” perteneciente al grupo ‘Rulo y la contrabanda’. El primer cuarteto dice así: “¿Cómo voy a hacer que el corazón no te duela / Si llevo años durmiendo abrazado a cualquiera? / ¿Cómo voy a conseguir dejarme de vicios / Si tengo menos voluntad que tu abogado de oficio?”. Enseguida se me vino a las mientes el texto de Quevedo. ¡Maldito inventor de las consonantes! El pobre de Rulo no ha podido encontrar mejor consonancia para sus “vicios” que a un pobre “abogado de oficio” que pasaba por allí (por su inagotable inspiración) y encima, para completar el ripio, lo tilda de poco esforzado en su trabajo. No hace falta que aquí comente, porque basta con acercarse al colegio de abogados para informarse, la labor tan desagradecida y escasamente remunerada que realizan a diario los abogados de oficio. Además de que tras cada uno de ellos hay una persona que se ha esforzado en sacarse un título universitario, que ahora ejerce con más penas y con tan poca gloria como escaso reconocimiento en los juzgados. ¿Y quién es Rulo? ¿qué mérito tiene si no es el único ser perpetrador de malas consonantes?. Para Quevedo, un serio y seguro candidato a su infierno. José López Romero.     

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